Arte, Mito y Rito
Una mirada a la expresión artística
sobre las creencias y cultos.
Dionisio: Crónica social del dos veces nacido.
Ser hijo de dioses es como menos, nacer en buena cuna. Pero ser hijo bastardo de Zeus es vivir con el marcaje personal de la esposa oficial.
La historia del nacimiento de Dionisio no deja claro quién fue su madre, pero a todas luces le dan el titular de villana a Hera, la esposa de Zeus.
Una fuente cuenta que cierto día Perséfone, esposa de Hades y por lo tanto diosa del inframundo, paseaba a las afueras del Tártaro, cuando fue vista por su cuñado Zeus, a quien, -adivinaron-, le apeteció poseerla y para tal efecto se convirtió en serpiente. Reptó sinuoso, la hizo suya y la embarazó.
Hera
Anónimo
Escultura: Mármol, altura 2m.
Siglo II d. C.
Museo de Louvre. París, Francia.
Sileno y el joven Baco
Jacopo Del Duca
Escultura: Bronce, altura 187 cm.
1571 – 1574
Museo Uffizi. Florencia, Italia.
Fue nacer la criatura y enterarse Hera. Con los celos desbordados llamó a los Titanes, con la orden de atrapar al bebé tras engañarle con una cesta con juguetes: espejos y peonzas. ¡Acto deplorable de enorme bajeza! Una vez en sus manos, la criatura sería descuartizada y devorada. ¡Si que estaba enojada!.
Los Titanes, hecha la villanía, daban cuenta del cuerpo de Dionisio cuando se presenta Zeus entre rayos y truenos provocando la huída en desbandada. ¡Pobre Dionisio!, ¡se lo habían comido!, o casi… Quedaba el corazón, que Zeus tomó y encarnó en el vientre de Sémele para que de ahí, renaciera. Por ello a Dionisio se le conoce como el dos veces nacido.
Baco Bebiendo
Guido Reni
Óleo sobre lienzo 72×56 cm
1623
Colecciones estatales de Arte de Dresde.
Dresden, Alemania
Júpiter y Semele
De la serie: Historias de amor de Júpiter
Virgilio Solís, Grabador
Grabado y aguafuerte 80×58 mm
1581
Museo Gabinete Kupferstich. Berlín, Alemania.
Júpiter y Semele
rodeados de llamas
De la serie:
Historias de amor de Júpiter
Virgilio Solís, Grabador
Grabado y aguafuerte
80×58 mm
1581
Museo Gabinete Kupferstich.
Berlín, Alemania.
Sémele y Júpiter
Sebastiano Ricci 1695 – 1704
Óleo sobre lienzo
Museo Uffizi. Florencia, Italia
La muerte de Sémele
Pablo Rubens (1577–1640)
Óleo sobre lienzo
Museos Reales de Bellas Artes
Bruselas, Bélgica
En la otra versión, Zeus sostiene amoríos con la mortal Sémele, hija del rey Cadmo de Tebas y, como es de esperarse, queda en cinta. Hera descubre la nueva infidelidad de su marido y toma cartas en el asunto. Tomando la forma de la vieja Béroe, nodriza de Sémele; Hera, perversa, la visita. Aquella inocente del engaño, le confiesa gozosa que lleva en el vientre al hijo del Dios del Olimpo. Hera, astuta, siembra la duda de la divinidad de su amante y le sugiere que le pida manifestarse ante ella en toda su gloria.
Zeus había prometido a Sémele concederle cualquier cosa, pero consciente de las consecuencias de tal acto, ruega que no pida tal deseo, pero ella insiste so pena de negarle sus encantos en el lecho. Aquí ha lugar la frase: “¡Que me parta un rayo!” y así fue; la pobre Sémele murió fulminada ante la gloria del rayo divino. Hermes, que como siempre andaba por ahí, rescata al prematuro feto de la carbonizada madre. Salva al seismesino hijo de la pareja cosiéndolo dentro del muslo de Zeus para que ahí madurase otros tres meses más.
Nacimiento de Dionisio
Relieve romano, copia de original griego
Fuente: Fundación March
Museos Vaticanos. Roma, Italia.
Al tiempo Hermes asistió a Zeus en el parto. Y así tenemos al niño Dionisio, regordete risueño.
Zeus temeroso de la ira de su mujer Hera, más que consciente de su responsabilidad paternal, transforma temporalmente a Dionisio en carnero, y encarga a Hermes, dar solución al dilema o, lo que es lo mismo, deshacerse del chamaco.
El alado dios resuelve entregar a Dionisio a Nisa, para que ella y las ninfas de la lluvia: Macris, Erato, Bromia y Bacque, den crianza al divino vástago. Lo cuidaron en una cueva, lo mimaron y alimentaron con miel. Fue en el Monte Nisa donde Dionisio inventó el vino.
Cuando llegó a la edad viril, Hera, por fin, lo reconoció como hijo de Zeus, a pesar de su afeminamiento resultado de la educación entre mujeres, su madrastra no se compadeció y lo enloqueció.
Baco con sátiro.
Miguel Ángel Buonarroti
Estatua: Mármol 203 cm
1497
Palacio Bargello. Florencia, Italia.
Y así, este Dionisio demente y andrógino recorrería el mundo entero, en un sin número de aventuras, acompañado de un ejercito salvaje de sátiros y ménades que infundían terror a su paso.
El triunfo de Baco
Cornelis de Vos
Óleo
180 cm x 295 cm.
1636-1638
Museo del Prado. Madrid, España.
Los borrachos, o El triunfo de Baco
Diego Velázquez.
Óleo sobre lienzo 165 x 225 cm
1628 – 1629
Museo del Prado. Madrid, España.